Formado en geografía y con una larga trayectoria en el periodismo, Kirk Goldsberry trabajó con Gregg Popovich en los San Antonio Spurs, pero regreso a la prensa para popularizar los charts hexagonales y mostrar como cambió el juego en la NBA a través de estadísticas e infografías en un libro imprescindible titulado “Sprawlball – A Visual Tour of the New Era of the NBA”. Esta es la historia de Goldsberry y su gran tarea para contar un deporte con datos, imágenes y charts.

Mapear los datos: la geografía como respuesta a cuanto y cómo cambio el juego en la NBA

Una cancha de baloncesto reglamentaria mide 94 pies de largo y 50 pies de ancho. Eso es 4,700 pies cuadrados. Cuenta con dos aros y un montón de líneas y círculos pintados. El objetivo del juego es y siempre ha sido bien simple: encestar.

Durante un siglo más o menos, las mejores estrategias consistieron en que los tipos más grandes se acercaran todo lo que puedan a la canasta e intentaran lanzar y anotar lo más cerca posible. Pero solo recientemente, con el aporte de la informática, los datos de juego espacialmente referenciados y los impulsos cada vez más maníacos de nuestra cultura para la cuantificación y la eficiencia, los deportes han comenzado a adoptar el razonamiento espacial analítico como un aliado estratégico. Este nuevo aliado, junto con una generación de jugadores, entrenadores y ejecutivos que crecieron con triples y libros de Michael Lewis (autor de “Moneyball”), ha cambiado toda la estética del baloncesto.

Así comienza “Sprawlball” el libro que editó el año pasado Kirk Goldsberry, un analista formado en la UC-Santa Barbara en cartografía y visualización de datos, con un título de Master en geografía de la universidad de Penn State.

Goldsberry aprovecha al máximo el creciente nivel de detalle de los datos que entrega la NBA y mapea la totalidad de los lanzamientos para establecer las zonas de mayor acierto y las tendencias a tomar tiros de los distintos jugadores de la Liga.

 

De este modo, Goldsberry presenta los datos de los lanzamientos como un mapa, estimando el valor promedio de puntos para disparos en cualquier lugar de la cancha y graficando en una escala de colores: Las áreas en verde son zonas donde le media de tiros de la NBA rinden al menos 1.00 puntos en promedio. Las áreas moradas valen menos que eso.

Al respecto Kirk reflexiona: “Como puede ver, el único verde en el mapa se encuentra muy cerca de la canasta o más allá del aro. Aparte de eso, el color púrpura está en todas partes. Este mapa de puntos por disparo transformó mi visión de la NBA. Sabía desde hace mucho tiempo que los tiros de tres puntos eran inversiones relativamente buenas para jugadores y equipos, pero al verlo en esta imagen hizo que se me volviera imposible de ignorar.” 

De esta manera, el analista plasmaba a través de la topografía de dos simples mapas, la modificación estructural del juego en la liga deportiva más importante del mundo. Los datos estaban a la vista, un tiro de 3 puntos da en promedio 1.07, mientras que un lanzamiento mid-range (a al menos de 8 pies del aro y antes de la línea de 3) promedia 0.80, por lo que se explica una parte de la preferencia creciente por el tiro de larga distancia en la NBA de los últimos años.

La formación del analista y de los especialistas en tres puntos

Más allá de su formación académica en geografía, la leyenda cuenta que en 2012 Goldsberry recibió directamente de manos Brian Kopp, una referencia en el mundo del análisis de datos deportivos, uno de los primeros datasets del proyecto SportVU, la sección de STATS LLC (hoy STATS Perform) encargada del tracking óptico de datos, que amplió exponencialmente la cantidad de datos que se capturan de un partido: “Siempre me voy a acordar de mi sorpresa al abrir el archivo y entender que la info que cubría toda mi pantalla representaba solo unos segundos de acción del jugador en una cuarta parte de un juego” confesaría años más tarde Kirk, que rápidamente entendió que solo no iba a llegar muy lejos y se contacto con Luke Bornn, un profesor de estadística en Harvard que hoy trabaja para la Roma y los Sacramento Kings, de esa unión nació el grupo de estudio “XY Hoops” donde convergerían varios analistas claves para la industria de los próximos años.

“Uno de nuestros primeros descubrimientos fue que no existe una una métrica singular que pueda explicar el baloncesto, como tampoco hay una métrica singular que explica la vida misma. Aún cuando es difícil no elevar el papel del Big Data en los análisis deportivos contemporáneos, hay que tener en claro que romantizarlos es peligroso.” A lo largo de la carrera de Kirk Goldsberry es habitual encontrar esa conjunción de desarrollo de análisis originales, con reflexión sobre la propia actividad, un meta-análisis que le ha permitido ubicarse como un autentico gamechanger de la industria.

Paralelamente a la ampliación en la cantidad de datos de la NBA, a las mejoras en su captura y el desarrollo de análisis por parte de Goldsberry, dentro de la liga los tiradores cobraban cada vez más importancia.

Si bien durante los años noventas, nombres como Reggie Miller o Ray Allen hicieron del tiro de tres su arma principal y fueron figuras en sus equipos, la preponderancia del lanzamiento más allá de la línea tuvo un quiebre con la formación y el posterior éxito de los Golden State Warriors de Steph Curry, sin embargo el hijo de Dell también tuvo que modificar su juego con los años, reemplazando los “dobles largos” por lanzamientos desde la línea de tres:

Sin embargo, Goldsberry pone el foco en la otra mejora de Curry, en la temporada 13/14 (una antes a ser elegido MVP por primera vez y de romper el récord de triples en una temporada que tenía Ray Allen) su eficacia en la zona cercana al aro era nada más del 49%, un porcentaje por debajo de la media de la liga (55%) y que terminó por ubicarlo en el puesto 151° en porcentaje de tiros de campo desde ese sector.

El gran cambio de Steph en la siguiente temporada es poco recordado y fue “rescatado” por los análisis de Goldsberry: la principal mejora del base se dió en el porcentaje de lanzamientos carca de la canasta: de acertar el 49% paso 64%, un número similar al de pivotes especialistas como Dwight Howard, Marc Gasol, o Blake Griffin. Además se convirtió en el base más activo lanzando desde cerca y con esa evidencia pudo dejar atrás la fama de “blandito” y convertirse en una autentica leyenda de la NBA.

La vinculación y el balance entre la efectividad de los tiros de cerca del aro y los de larga distancia como un item clave en el éxito en la NBA es uno de los emergentes habituales de los análisis de Goldsberry, no solamente a nivel individual como en el caso de Curry sino también a nivel franquicia, como lo demuestra este análisis del Miami Heat campeón a comienzos de la década pasada:

Los pivotes también saben lanzar

Sin lugar a dudas, los que más “sufrieron” con el cambio en el juego de la NBA fueron los pivotes, el libro de Goldsberry incluye un capítulo específicamente dedicado a las modificaciones en la función de los 4 y 5, no solo analizando el incremento en los lanzamientos de tres puntos, incluso de jugadores que lo intentaban poco y nada en sus primeras temporadas como Kevin Love o Marc Gasol, sino también la disminución de los posteos en el aro de la mayoria de los jugadores más dominantes físicamente: En la temporada 2013/14, 22 jugadores se postearon al menos 500 veces. Para la 2017/18, solo ocho jugadores lo hicieron.

 

La estética futura del juego

Goldsberry puntualiza que las reglas actuales son la configuración del juego que más tiempo ha durado en la liga, esto, insiste, le otorga cierta comodidad y previsibilidad a los tiradores.

Los números parecen darle la derecha, durante una sola temporada, 2017/2018, los tiradores de la NBA realizaron 25,807 tiros de tres puntos. Parece mucho y lo es, de hecho son más lanzamientos que durante toda la década del ochenta.

Para tratar de entender este fenómeno, además de analizar datos actuales, Goldsberry analiza la historia del a NBA, puntualizando jugadas y jugadores que obligaron a cambios de reglas, como el caso George Mikan a cuya capacidad de bloqueo y captura de lanzamientos, le debemos la introducción del goal-tending, a la incapacidad de defenderlo por parte de sus rivales que optaban por retener la pelota indefenidamente antes de disputarla con él, la regla de los 24 segundos, y a su habilidad para postearse, el ensachamiento de la zona pintada. ¿Qué quiere decir todo esto? Un ejemplo que cuando un jugador o un tipo de juego se vuelve dominan, la NBA suele intervenir buscando paridad y competitividad.

Hoy en día, reflexiona Kirk Goldsberry en su libro, hay tres ejes interrelacionados que son claves para dominar el juego: la versatilidad posicional, los tiros desde el perimetro y las jugadas aclaradas (ISO-plays), cuestiones que explican por ejemplo el rol central de Draymond Green en los Warriors, el traspaso de Capella en el último mercado por parte de los Rockets ó que sea más rentable las anotaciones de lejos de un tirador irregular como James Harden que el juego interior de un pivote sólido como Anthony Towns.

El autor pone el foco en que la liga mantiene reglas, esencialmente creadas en contra de los jugadores más grandes como George Mikan, y que quizá en la era de los Curry, los Morey (GM de los Rockets) y el abuso de las jugadas aclaradas, sea necesario reconsiderarlas. Señala, por ejemplo, que en los momentos definitivos del partido más importante de la NBA en los últimos años (el juego 7 de la final Cleveland – Golden State de 2016), los equipos no hicieron otra cosa que intercambiar triples, casi sin acción dentro de las áreas, repitiendo una escena que se ve a lo largo de toda la temporada y genera cierto peligro de terminar por aburrir al espectador: “Para algunos de nosotros, la posesión promedio de la NBA, marcada por tres tipos medio estacionados que merodean en las esquinas, ya está perdiendo parte de su majestuosidad.”

Lo interesante de las investigaciones de Goldsberry es que abandona la faceta meramente visual y descriptiva, aún cuando es uno de los que mejor lo hace, para utilizar la información como un pedido de cambios y un llamado de atención a un liga que ha hecho de la innovación una bandera, pero que en el juego hace varios años que se mantiene conservadora: “Una de las razones por las que la NBA es tan sostenible es que ha monitoreado y actualizado constantemente sus reglas. Pero en medio de uno de los cambios estilísticos más grande en la historia del deporte, es curioso que la liga se mantega quieta. Tal vez sean reacios a hacer cambios porque a la marca NBA le está yendo muy bien. Y tal vez solo somos los viejos gruñones como yo los únicos a los que le importa el incremento de los tiros de 3 y las monótonas ofensivas de catch&shoot&repeat…”

Goldsberry no solo protesta, sino que también propone:

  • Replicar un movimiento similar al de la WNBA pero a otra escala  y mover la línea de 3 puntos a 25 pies para que quede a 1/4 del tamaño de la cancha.
  • Cambiar la fisionomía del perímetro, basándose en la evidencia analítica que los lanzamientos de triples, es decir ajustar las dimensiones de la línea de 3 puntos cada temporada en función de los porcentajes de efectividad de los tiros
  • Dejar de contabilizar como triples los tiros desde la base de la cancha, lo que generaría necesaria e inmediatamente un cambio drástico en las táctica ofensivas.
  • Y la más disruptiva de todas: Permitir a las franquicias modificar la línea de tres puntos de su cancha a gusto propio, generando perímetros ad hoc como los de la imagen.

 

Datos para entender, contar y modificar el juego, la imaginación de Goldsberry es mucho más que el gif de su autoria que se reproduce en las redes sociales. Contrariamente a ciertos prejuicios, el análisis de datos en el deporte viene a aportar ideas para seguir haciendo entretenido el juego y en esa acción encuentra su mayor utilidad.

 

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