El final de la pandemia será el comienzo de una nueva era del deporte profesional. Nada será como antes: porque si el deporte no acusa el impacto de esta cancelación masiva, no habrá aprendido nada de esta lección no deseada. Revisamos algunas ideas que podrían ofrecer un panorama del escenario al final del coronavirus. Cuando sea que eso suceda.

 

.Eventos sin espectadores. El virtual regreso de las competiciones deportivas será posible en una primera etapa sin presencia de público. Aún los estadios y las arenas más modernas no pueden evitar la reunión de las multitudes en espacios pequeños, zonas de tránsito, puestos gastronómicos y estacionamientos. En un futuro relativamente cercano, y seguramente por un tiempo, las actividades deportivas profesionales serán sin público.

.Equipos aislados. Los test de salud para los atletas de elite serán claves para la vuelta a la acción. Con planteles aislados y alejada cualquier posibilidad de contagio, los equipos podrían retornar a la competición para empezar a mover nuevamente la rueda del deporte profesional. El aislamiento de equipos concentrados en campamentos y con pocos traslados son las variantes que piensan la NBA, la Premier League y la Bundesliga para regresar a sus competiciones. El otro asunto, nada menor, es si los diferentes países admiten un contexto en el que la vuelta del deporte profesional sea una decisión sensata en medio de un panorama de contagios y fallecimientos. Un dilema ético.

.Nueva organización. Si los equipos compiten en espacios aislados, con una estructura parecida a los Mundiales, eso significaría una cambio en el esquema organizativo. Más partidos en menos tiempo. Más partidos en una sola jornada. Tal vez más rotación de jugadores para cumplir con los calendarios. Los deportes individuales tal vez tengan una oportunidad extra para alimentar el apetito de las competencias. El tenis y el golf podrían volver sin público en los estadios. Pero un deporte como el tenis debería replantear su modo de competir en una semana: ocupa mucho espacio temporal para poca acción.

 

.La influencia de la tecnología. Aislamiento, riesgo, multitudes canceladas. La nueva etapa del deporte puede contemplar más cámaras automatizadas en los estadios para cuidar lo más que se pueda el recurso humano. Si la pandemia aceleró determinados procesos y transformaciones digitales, el vaticinado reinado de la realidad virtual para vivir a distancia la sensación de estar en un estadio, podría estar más cerca. Un futuro de entornos deportivos artificiales para vivir desde el hogar la experiencia social del evento en vivo. Tal vez lo que venga traiga este tipo de novedades.

.Una nueva economía. La pandemia del coronavirus puso a ligas, clubes y federaciones al borde de una crisis económica y financiera sin precedentes. El deporte profesional como expresión del entretenimiento de las sociedades está diseñado para desarrollarse en tiempos “normales” y con la premisa de que la maquinaria nunca se detenga. El colapso económico producto del COVID-19 les puso a las organizaciones un espejo delante que refleja el modo en que llevaron adelante sus asuntos hasta hoy. El mañana ya será distinto. Seguir igual será el principal retroceso que tenga el deporte de esta era.

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